← Blog

Datos sucios: por qué nadie confía en los números

La desconfianza casi nunca viene de un error grande: viene de nombres duplicados, fechas en tres formatos y reglas que se aplicaron una sola vez.

Tres carpetas de expediente idénticas, abiertas en abanico sobre el mostrador claro de una recepción, con las pestañas rotuladas en blanco; una mano separa dos de ellas como si las comparara y una cuarta carpeta espera cerrada a la derecha
El mismo paciente, tres veces, porque la cédula se escribió de tres maneras.

La frase aparece casi siempre igual, y casi siempre en una reunión: nadie confía en los números. Lo interesante es que rara vez hay un error grande detrás. Hay doscientos pequeños, cada uno explicable, que juntos hacen que dos personas con el mismo archivo lleguen a dos cifras distintas.

Abajo van los cinco tipos de suciedad que aparecen en todos los proyectos, por qué una limpieza de una sola vez no arregla nada y cómo quedan las reglas cuando se ejecutan siempre. Primero, el caso.

Datos que no cuadran

El mismo paciente con tres expedientes y una facturación que no cuadraba con nadie

Clínica de especialidades, Ciudad de PanamáEjemplo ilustrativo
  1. Veinte años de registros y tres formas de escribir una cédula

    Una clínica de especialidades con dos décadas de historia. Los pacientes se registraban en recepción, y la forma de escribir la cédula cambió varias veces con los años: con guiones, sin guiones, con la provincia delante, con espacios. Cada recepcionista aprendió del anterior.

  2. Un paciente aparecía tres veces y su historial estaba partido

    Como la cédula no servía para identificar, el mismo paciente tenía varios expedientes, cada uno con una parte de su historia. Eso molestaba a los médicos y arruinaba cualquier número: los pacientes atendidos del mes estaban inflados y la facturación por paciente no cuadraba con nada.

  3. Primero una regla de cédula, después la unificación

    Se definió un formato único de cédula, con validación al momento de registrar, para que el problema dejara de crecer. Después se unificaron los expedientes históricos, en lotes y con revisión de alguien de la clínica en los casos dudosos, guardando siempre el valor original de cada registro.

  4. Los números se volvieron discutibles, que es el objetivo

    Después de unificar, la cifra de pacientes atendidos bajó, y eso fue una buena noticia: era la primera cifra en años en la que se podía confiar. Lo que impide que vuelva a pasar no es la limpieza, es la validación en recepción.

¿Qué es exactamente un dato sucio?

No es un dato falso. Es un dato que la máquina no puede comparar con otro, y casi siempre viene de que un humano escribió lo mismo de dos maneras. Cinco tipos cubren casi todo lo que encontramos.

TipoCómo se veQué regla lo sostiene
La misma entidad escrita distinto“Const. del Istmo” y “Constructora del Istmo S.A.”Normalización más unificación con revisión humana
Identificador sin formato únicoCédulas con guion, sin guion y con espaciosUn formato único y validación al capturar
Fechas y números mezcladosDía y mes invertidos, comas y puntos como decimalConversión con reglas explícitas y revisión de los extremos
Vacíos con significados distintosCelda vacía, “N/A”, un cero que quería decir nadaUn único valor para ausente, documentado
Duplicados parcialesDos filas de la misma venta con un campo distintoClave de negocio y criterio de cuál gana

El cuarto es el más traicionero. Un cero y un vacío se suman distinto: el cero entra en el promedio y el vacío no. Un reporte de margen promedio con ceros que en realidad significan “no se registró” da un número equivocado sin que nada falle.

¿Por qué una limpieza de una sola vez no sirve?

Porque la suciedad no es un estado, es un flujo.

Entra todos los días por donde se capturan los datos: recepción, el formulario del sitio, la hoja que llena un vendedor en el carro. Mientras esa puerta siga abierta, cualquier limpieza es temporal.

Lo hemos visto varias veces y siempre termina igual. Alguien hace un proyecto de limpieza, los datos quedan impecables, los reportes cuadran durante unas semanas, y seis meses después el problema está igual. No fue trabajo mal hecho: fue trabajo aplicado en el sitio equivocado.

Las dos piezas que de verdad sostienen la calidad:

Validación donde el dato entra

Es la más barata y la que nadie quiere pagar, porque no se ve. Un campo que exige el formato de la cédula, una fecha que no acepta el futuro, un producto que se elige de una lista en vez de escribirse.

Cada validación en el punto de entrada evita una regla de limpieza para siempre.

Reglas que corren en cada carga

Las reglas de normalización no se ejecutan a mano: viven en el proceso que mueve los datos y corren cada vez. Para esto sirven herramientas como pandas cuando el proceso está en Python, o las pruebas de datos de dbt cuando la transformación vive en la base. Referencias consultadas el 27 de octubre de 2026.

Y junto a las reglas, las comprobaciones que fallan ruidosamente: que no haya registros sin cliente, que los montos negativos sean los que deben ser, que el total de la carga se parezca al de la carga anterior. Un proceso de datos que nunca se queja es un proceso que no está mirando.

¿Cómo se limpia sin romper nada?

Tres principios que aplicamos siempre, y el primero es el que más discusiones evita.

El dato original no se toca. Se guarda tal como vino y se agrega el valor normalizado al lado. Si la regla estaba mal, se corrige y se vuelve a aplicar. Sin esto, un error de limpieza es irreversible.

Lo dudoso se marca, no se adivina. Si no se puede decidir si dos clientes son el mismo, el par va a una lista para que lo resuelva alguien del negocio.

Adivinar produce un dato limpio y falso, que es el peor de los dos mundos.

Las reglas las decide quien conoce el negocio. Nosotros ponemos la infraestructura y los casos raros; qué cuenta como el mismo cliente lo decide quien le factura.

Nuestra opinión sobre un orden que casi todo el mundo invierte: no conviene montar paneles ni reportes nuevos antes de resolver esto. Un panel sobre datos sucios no es neutral, es activamente dañino: le da autoridad de pantalla a un número que está mal, y la gente toma decisiones con él. Primero los datos comparables, después las vistas bonitas. Lo que sí vale la pena montar después, y cómo distinguirlo de un panel decorativo, está en tengo los datos pero no me dicen nada.

Cuando el problema no es la suciedad sino que todo vive en archivos separados, el trabajo es el de de veinte hojas de cálculo a una sola base de datos. Y la capa que aplica estas reglas en cada carga es la del medio de un pipeline de datos. Lo que hacemos con datos está en datos e inteligencia de negocio.

Lo que conviene recordar

  • La desconfianza en los números viene de muchos errores chicos, no de uno grande.
  • Un vacío y un cero no son lo mismo, y confundirlos cambia cualquier promedio.
  • Una limpieza de una sola vez dura meses. Lo que sostiene la calidad es la validación en el punto de entrada.
  • Guarda siempre el dato original al lado del normalizado: así una regla equivocada se puede corregir.
  • Marca lo dudoso en vez de adivinar, y deja que el negocio decida las reglas.

Preguntas frecuentes

Si tu caso no encaja en ninguna, escríbenos y lo vemos.

¿Por qué no basta con limpiar los datos una vez?

Porque la suciedad entra todos los días por donde se capturan los datos. Una limpieza de una sola vez deja los números bien un mes y después vuelven a separarse. Lo que sostiene la calidad son reglas que se ejecutan en cada carga y validación en el punto de entrada.

¿Qué tipos de problemas aparecen siempre?

Cinco: la misma entidad escrita de varias formas, identificadores sin formato único, fechas y números en formatos mezclados, campos vacíos tratados de distinta manera, y duplicados parciales. Los cinco son aburridos y los cinco destruyen la confianza en los reportes.

¿Se puede limpiar sin perder el dato original?

Sí, y conviene hacerlo siempre. Se guarda el valor tal como vino y el valor normalizado al lado. Así una regla equivocada se puede corregir sin haber destruido nada, y siempre se puede responder qué decía el registro original.

¿Quién decide las reglas de limpieza?

El negocio, no quien programa. Si dos clientes con nombres parecidos son el mismo o no, lo sabe quien les factura. Lo que hacemos es poner las reglas que ellos definen, dejar la lista de casos dudosos y automatizar lo que ya está decidido.

¿Y los datos históricos muy sucios?

Se cargan con una marca de calidad en lugar de descartarlos. Así los reportes pueden excluir lo dudoso sin perder la historia, y si algún día alguien quiere revisarlo, está. Botar el histórico es la decisión que más se lamenta después.

¿Esto te está pasando?

Cuéntanos tu caso y te decimos si tiene solución y cuánto trabajo implica, sin costo.

Hablar por WhatsApp

Seguir leyendo