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IA y automatización

Conectamos lo que ya tienes y automatizamos lo repetitivo, con un humano siempre en el circuito para lo sensible.

Problemas que resolvemos

  • Tareas repetitivas
  • Copiar entre sistemas
  • Documentos repetidos
  • Seguimiento que se olvida
  • Horas perdidas
  • Aprobación humana
  • Respuestas manuales
  • Clasificar correos

Tecnologías que usamos

  • n8n
  • Make
  • Zapier
  • Python
  • LangChain
  • RAG
  • OpenAI API
  • Claude API
  • LLMs
  • Embeddings
  • pgvector
  • OCR
  • IDP
  • Chatbots
  • WhatsApp API
  • Webhooks
  • APIs
  • Agentes de IA
  • Human in the loop
  • Google Sheets
Ilustración de una cola de trabajo automatizada: a la izquierda entran un correo, un documento y un mensaje de chat; en el centro una lista de tareas donde una fila está resaltada en naranja con un botón de visto bueno, esperando que una persona la apruebe; a la derecha salen un documento validado, un envío y una notificación

Cuando se habla de automatizar, la primera reacción suele ser pensar en reemplazar gente. En la práctica, casi nunca es eso.

Lo que se automatiza bien es lo que nadie quería hacer de todas formas: copiar un dato de un sistema a otro, armar el mismo documento por décima vez, revisar un correo para decidir a quién reenviarlo. Tareas que consumen horas, no aportan criterio y salen mal justo cuando hay prisa.

Nuestro trabajo es quitarte esas horas de encima sin perder el control: lo repetitivo corre solo, y lo que tiene consecuencias sigue pasando por una persona antes de ejecutarse.

Todo lo que automatizamos

Un proyecto casi nunca necesita todo esto junto. Empieza por una tarea concreta, y las demás se suman cuando la primera ya demostró que funciona.

Mover información entre sistemas

El caso más común y el más rentable. Un pedido que entra por la tienda y tiene que aparecer en el inventario, un pago confirmado que debe generar su factura, un cliente nuevo que hay que dar de alta en tres lugares. Se define una vez el recorrido del dato y deja de existir la persona que lo copia.

Documentos que se generan solos

Cotizaciones, contratos, órdenes de compra, certificados, recibos y reportes que hoy alguien arma partiendo de una plantilla y cambiando los datos a mano. Se generan a partir de la información que ya está en el sistema, con la numeración correcta, y salen firmados o listos para enviar.

Clasificación y enrutamiento de correo

Bandejas donde llega de todo y alguien tiene que leer para decidir a quién le toca. Se clasifica cada mensaje por tipo, urgencia y área, se extraen los datos que interesan y se enruta o se crea el caso correspondiente. Lo que no encaje en ninguna categoría con suficiente confianza queda apartado para que una persona lo mire, en vez de adivinar.

Atención y seguimiento por WhatsApp

Es donde tu cliente ya te escribe. Confirmaciones de pedido, avisos de despacho, recordatorios de cita y de cobro, respuestas a las preguntas de siempre. Con plantillas aprobadas y con traspaso a una persona en cuanto la conversación se sale del guion, que es el punto donde un bot mal hecho hace más daño que bien.

Lectura de documentos con IA

Facturas de proveedor, órdenes, formularios, cédulas y estados de cuenta, en PDF o escaneados. Se leen y se devuelven los campos estructurados, listos para entrar al sistema sin que nadie los transcriba. El resultado trae un nivel de confianza por campo, y lo que queda por debajo del umbral se manda a revisión humana en lugar de darse por bueno.

Asistentes que responden con tus propios documentos

Un asistente que contesta preguntas consultando tus manuales, políticas, contratos o catálogos, y que cita de qué documento sacó cada respuesta. Sirve para soporte interno, para atención a clientes y para que el conocimiento no dependa de la persona que lleva diez años en la empresa. La técnica se llama RAG, y lo importante de ella es que el modelo responde sobre tu información y no sobre lo que cree recordar.

Agentes que ejecutan un proceso completo

Cuando la tarea tiene varios pasos y decisiones en el camino: investigar, redactar, verificar, publicar. Cada paso queda acotado, con su verificación, y el agente no puede salirse de lo que se le permitió hacer. El caso ancla de esta área es un pipeline de agentes de IA para un catálogo de e-commerce (descubrimiento de producto, redacción y publicación) que corre sin intervención manual. Puedes leer el caso completo en el blog.

Seguimientos que no se olvidan

Cotizaciones sin respuesta, facturas por vencer, mantenimientos programados, renovaciones. Son tareas que nadie decide no hacer, simplemente se pierden. Un proceso que las vigila y avisa en el momento correcto suele recuperar más dinero que cualquier otra automatización de la lista.

Conciliación y control

Cruzar lo que dice un sistema contra lo que dice otro y sacar solo las diferencias: pagos contra facturas, inventario del sistema contra el conteo físico, planilla contra asistencia. En vez de revisar todo, el equipo revisa la excepción.

Cómo elegimos qué automatizar primero

No se automatiza lo más vistoso, se automatiza lo que más cuesta. El criterio es simple: cuántas veces por semana ocurre, cuánto tiempo toma cada vez, y qué pasa cuando sale mal. Una tarea de diez minutos que se hace cuarenta veces por semana vale más que una de dos horas que se hace una vez al mes.

También miramos lo contrario: qué no conviene automatizar. Un proceso que todavía cambia cada mes, o uno que ocurre tres veces al año, cuesta más mantenerlo automatizado que hacerlo a mano. Decirlo antes de cobrarlo es parte del diagnóstico.

Qué significa “verificación humana” en la práctica

No es una frase de marketing. Significa tres cosas concretas:

  • Un umbral de confianza. Cada resultado del modelo viene con una medida de qué tan seguro está. Por encima del umbral, la acción se ejecuta sola. Por debajo, se detiene y espera. El umbral se define contigo, según lo que cueste equivocarse en ese proceso.
  • Una cola de aprobación. Lo que queda detenido aparece en una lista donde una persona ve el caso, lo que el sistema propone hacer y por qué, y aprueba o corrige con un clic. No hay que ir a buscar nada a otro lado.
  • Registro de todo. Qué se decidió, con qué datos, en qué momento y quién lo aprobó. Es lo que permite auditar después y lo que hace defendible el proceso frente a un cliente o un auditor.

Hay acciones que no automatizamos sin aprobación, por más alta que sea la confianza: pagar, emitir un documento fiscal, escribirle a un cliente en nombre de la empresa y borrar información.

Cómo se construye una automatización que no se rompe

  • Idempotencia. Si el proceso se reintenta, el pedido no se duplica ni el correo se manda dos veces. Cada tarea lleva una llave única que permite reconocerla como ya ejecutada.
  • Reintentos con espera creciente. Cuando un servicio externo no responde, el trabajo se encola y se reintenta separando los intentos. Lo que falla de forma definitiva queda apartado para revisión, no se descarta en silencio.
  • Límite de gasto. Los modelos de IA se cobran por uso, así que el proceso lleva un tope diario y un aviso cuando se acerca. Una automatización que se dispara sola en un bucle es un problema de factura, no solo técnico.
  • Instrucciones versionadas y evaluadas. Las instrucciones que recibe el modelo viven en el repositorio como cualquier otro código, y se prueban contra un conjunto de casos reales antes de cambiarlas. Así se sabe si un ajuste mejoró o empeoró las cosas, en vez de opinar.
  • Un camino alternativo. Si el modelo o el servicio no está disponible, el proceso no se cae: cae a la cola de revisión humana. Degradar es mejor que detenerse.
  • Monitoreo y alerta. Cuántas tareas corrieron, cuántas quedaron detenidas y cuántas fallaron. Si el flujo deja de correr, avisa.

Con qué lo hacemos

Para los flujos, n8n y Make cuando conviene algo visual que tu equipo pueda ajustar, y Python cuando la lógica pide código de verdad. Para la parte de IA, las APIs de Claude y OpenAI, con LangChain para orquestar, embeddings y pgvector para la búsqueda sobre tus documentos, y OCR cuando hay papel de por medio. La integración con el resto del mundo, por APIs y webhooks, incluida la API de WhatsApp Business.

La elección depende de quién va a mantenerlo después. Un flujo visual que tu equipo entiende vale más que un script elegante que solo nosotros podemos tocar.

Qué recibes al final

La automatización corriendo, con su panel para ver el estado y su cola de aprobación. El código y las instrucciones en un repositorio tuyo. Las llaves de los servicios a tu nombre. La documentación de qué hace el proceso, qué decide solo y qué manda a revisión. Y un período de acompañamiento, que en automatización importa más que en otras áreas, porque los casos raros aparecen recién cuando el proceso lleva semanas corriendo.

Cómo trabajamos esto

Empezamos por una tarea, la que salga peor parada en el criterio de arriba. Se mide cuánto tiempo toma hoy, se automatiza y se compara. Una automatización acotada suele estar corriendo en días, y las siguientes van más rápido porque las conexiones ya están hechas.

El alcance va escrito y con precio fijo antes de empezar. Y si al revisar tu proceso concluimos que automatizarlo no se paga, te lo decimos en el diagnóstico.

Problemas que resolvemos

Casos reales y problemas concretos de esta área.

Preguntas frecuentes sobre esta área

Si tu pregunta no está aquí, escríbenos por WhatsApp y te respondemos directo.

¿Esto significa reemplazar gente?

En la práctica casi nunca. Lo que se automatiza bien es lo que nadie quería hacer igual: copiar datos entre sistemas, armar el mismo documento por décima vez, clasificar correos. Son tareas que consumen horas y no aportan criterio. Lo que aporta criterio sigue siendo de la persona, y de hecho el diseño lo garantiza, porque las acciones con consecuencias esperan una aprobación humana antes de ejecutarse.

¿Y si la IA se equivoca?

Se parte de que se va a equivocar, y el sistema se diseña para eso. Cada resultado trae una medida de confianza: por encima del umbral acordado la acción corre sola, por debajo se detiene y espera revisión en una cola de aprobación. Además hay acciones que no automatizamos sin aprobación por más alta que sea la confianza: pagar, emitir un documento fiscal, escribirle a un cliente en nombre de la empresa y borrar información.

¿Mis datos se usan para entrenar modelos de IA?

No con la configuración que entregamos. Trabajamos con las APIs comerciales de Claude y OpenAI, que bajo sus términos de uso empresarial no entrenan con lo que se les envía. Cuando la información es especialmente sensible, otra opción es procesarla con modelos que corren en tu propia infraestructura, y en ese caso no sale de tus servidores. Es una decisión que conviene tomar al inicio, porque cambia el diseño.

¿Cuánto cuesta mantenerlo funcionando cada mes?

Hay dos costos: el servidor donde corre el flujo, que para la mayoría de los casos es pequeño, y el consumo de los modelos de IA, que se cobra por uso. Ese segundo se estima en el diagnóstico con el volumen real de tu operación, y el proceso se entrega con un tope de gasto y un aviso al acercarse, para que un error nunca se convierta en una factura sorpresa.

Todo lo manejamos por WhatsApp. ¿Eso se puede automatizar?

Sí, a través de la API de WhatsApp Business, que es la vía oficial y la que permite mandar confirmaciones, avisos y recordatorios con plantillas aprobadas. Lo importante es dónde poner el límite: la automatización responde lo repetible y traspasa la conversación a una persona en cuanto se sale del guion. Un bot que insiste en contestar lo que no entiende hace más daño que no tenerlo.

¿Tengo que cambiar los sistemas que uso hoy?

Casi nunca. La automatización se monta alrededor de lo que ya tienes, conectándose por API, por los archivos que el sistema ya genera, o leyendo su base de datos. Justamente el atractivo de esta área es que no exige reemplazar nada para empezar a ganar tiempo.

¿Esto es lo que necesitas?

Cuéntanos tu caso y te decimos si tiene sentido trabajar juntos - sin costo ni compromiso.

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